Él da a la bestia su alimento, [y] a los cuervos jóvenes que (g) claman.

(g) Porque su llanto es como una confesión de su necesidad, que no puede ser aliviada, sino solo por Dios, entonces si Dios se muestra consciente de las almas más despreciables, ¿puede permitir que mueran de hambre, a quienes ha seguro de la vida eterna?

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