REFLEXIONES

¿Cómo es posible, querido Jesús, contemplar el relato de este templo? para contemplar el lugar sagrado oh que fue construido; marcar las dimensiones; para observar el lugar santísimo, y el velo, que en tu crucifixión se rasgó en dos, como señal de que toda separación entre Dios y su pueblo había sido quitada para siempre; sin que nuestras mismas almas fueran llevadas a ti, y para marcar todos los hermosos rasgos de tu Persona y obra, así reflejados en el antiguo edificio del templo de Salomón? ¿Te contemplo, amado Señor, en la sustancia de nuestra carne, entrando en el templo? ¿Te veo yendo al monte Calvario para un sacrificio? ¿Te escucho decir: Destruye este templo y lo volveré a levantar en tres días? ¿Veo que el velo del templo se rasga a tu muerte? ¿No veré en todo esto que todo en Salomón? ¡El templo tenía la intención de tipificar y representar tu Persona, tus oficios, tus relaciones y tu carácter! ¡Sí! Bendito Jesús, esto, con todos sus magníficos muebles y ornamentos, no era más que la sombra; eres tú quien es la sustancia, y en ti se expone más claramente el todo al que estas cosas ministraron.

¡Condesciende, Santo Salvador! para sacar mi alma del ministerio de estas cosas, para conocerte cada vez más. Y como la mente de Jehová estaba así ocupada en dirigir la estructura de una casa terrestre, para representar tu gloria, ¡oh! para que lleves mi alma a contemplar en ella lo que expone el templo celestial de tu cuerpo. Señor, concede que pueda estar creciendo para ti en todas las cosas. Sé tú mi Dios, mi santo, el fundamento, la piedra superior, el todo en todo, del edificio espiritual, para que pueda ser hallado en ti y unido a ti para siempre.

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