(2) Y el rey dijo a Siba: ¿Qué te propones con esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que los de la casa del rey monten; y el pan y la fruta de verano para que coman los jóvenes; y el vino, para que beban los que se fatigan en el desierto. (3) Y el rey dijo: ¿Y dónde está el hijo de tu señor? Y Siba dijo al rey: He aquí, él habita en Jerusalén; porque dijo: Hoy me restituirá la casa de Israel el reino de mi padre. (4) Entonces el rey dijo a Siba: He aquí, tuyos son todos los de Mefi-boset. Y Siba respondió: Te ruego humildemente que halle gracia en tus ojos, oh rey, señor mío.

De todas las partes de la historia se desprende que Mefi-boset era un hombre sin ambiciones. ¡Qué desgraciado tan cruel e infiel fue este hombre al difamar al pobre Mefiboset, en esta ocasión, ante David!

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