REFLEXIONES

Haz una pausa, alma mía, ante la lectura de estas representaciones sombrías, y bajo la más perfecta convicción de que ni la sangre de las bestias ni la de las aves pueden quitar el pecado, ¡contempla en ellas los tipos más vivos del siempre bendito JESÚS! De hecho, fue llevado al Altar, en sacrificio voluntario. Fue llevado como un cordero al matadero. Sobre su sagrada cabeza, por fe, su pueblo ahora pone sus manos; y confiesa sobre él aquellos pecados que merecen el castigo que sufrió.

De hecho, su alma y su cuerpo estaban divididos, en el momento de la muerte, pero pronto se unieron para no ver corrupción. Y cuando hubo hecho de su alma una ofrenda por el pecado, ascendió en la ofrenda encendida de sus propios méritos y muerte, como olor grato de propiciación, por su pueblo delante de DIOS. ¡Oh! Tú, santo, inmaculado y precioso CORDERO de DIOS, que quitas los pecados del mundo; que sea mi porción tener un interés eterno en todos los méritos de tu sacrificio.

Y puesto que soy pobre y desdichado, en toda pretensión de favor divino, que mi ofrenda, a la puerta del tabernáculo, sea esta, para traer a JESÚS, en los brazos de mi fe, que en él, y su preciosa redención, Puedo encontrar el favor de DIOS. ¡Oh! que tu sangre sea rociada sobre mi conciencia culpable, y mi alma entera sea lavada en la fuente de la regeneración; y que el SEÑOR el ESPÍRITU SANTO me capacite para presentar mi cuerpo, sacrificio vivo, santo, agradable a DIOS, que es mi servicio razonable.

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