Significado. Jesús advierte contra el juicio hipócrita y condenatorio del prójimo; no prohíbe el discernimiento, sino la actitud orgullosa que mide a otros con una vara que no se aplica a sí mismo.

Contexto. En el Sermón del Monte, Jesús describe la justicia del reino, superior a la de los escribas y fariseos. En Mateo 7 aborda las relaciones entre los discípulos. El versículo 1 abre una sección (vv. 1-5) que culmina en la imagen de la paja y la viga: quien condena a otros suele ignorar sus propias faltas mayores. Es un llamado a la humildad y al autoexamen antes de pretender corregir.

Explicación. «No juzguéis» traduce «mê krínete», que en este contexto no significa abolir todo juicio moral, pues el mismo capítulo manda discernir a los falsos profetas (v. 15) y no dar lo santo a los perros (v. 6). Jesús prohíbe el juicio censorio, hipócrita y condenatorio que usurpa el lugar de Dios como Juez. «Para que no seáis juzgados» advierte que con la medida que medimos seremos medidos (v. 2). Desde la perspectiva reformada, este versículo se funda en la realidad del pecado universal y en la justificación por gracia. El creyente que sabe que solo es salvo por misericordia inmerecida no puede mirar al prójimo con desprecio. Reconocer la propia viga, el propio pecado profundo, produce mansedumbre al tratar las faltas ajenas. Dios es el único Juez justo; el cristiano juzga con humildad, conociendo que él mismo ha sido perdonado.

Referencias relacionadas. Romanos 2:1 advierte que al juzgar a otro te condenas a ti mismo. Lucas 6:37 une el no juzgar con el perdonar. Santiago 4:11-12 recuerda que uno solo es el Legislador y Juez. Gálatas 6:1 enseña a restaurar con espíritu de mansedumbre.

Aplicación práctica. Este versículo combate tanto la crítica fácil como el legalismo. Antes de señalar la falta del hermano, el creyente debe examinarse a sí mismo. La corrección, cuando es necesaria, debe hacerse con humildad y amor, no con superioridad. Recordar la gracia recibida nos guarda de convertirnos en jueces severos del prójimo.

Para reflexionar. ¿Examinas primero tu propio corazón a la luz de la gracia recibida, o te apresuras a condenar las faltas de los demás?

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad