Significado. El rey conforme al corazón de Dios se inclina hacia el débil y el menesteroso, porque su reinado refleja la compasión soberana del Señor que salva la vida de los humildes.

Contexto. El Salmo 72 lleva la inscripción «Para Salomón» y cierra el segundo libro del Salterio. Es una oración real que pide a Dios dotar al rey de justicia y rectitud para juzgar a su pueblo. Compuesto en el ambiente de la monarquía davídica, anhela un gobierno que ampare a los pobres y oprimidos, y sus dimensiones desbordan a todo monarca histórico, apuntando proféticamente al Rey mesiánico de la casa de David.

Explicación. El versículo declara que el rey «tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las vidas de los pobres». El verbo hebreo evoca compasión activa, no mero sentimiento; el rey se compadece (jus) y libra (yashá) al indefenso. Es notable que la salvación del cuerpo y de la vida del débil se atribuya a la acción del soberano, mostrando que el verdadero poder no aplasta sino que rescata. Desde la perspectiva reformada, este rey ideal solo se cumple plenamente en Cristo, en quien la soberanía divina y la misericordia pactual se unen: Él reina salvando, y su gracia alcanza precisamente a quienes nada pueden aportar, los pobres en espíritu.

Referencias relacionadas. El cuidado del menesteroso recorre la Escritura: «El Señor levanta del polvo al pobre» (1 Samuel 2:8); el Mesías «predicaría buenas nuevas a los abatidos» (Isaías 61:1); y Jesús proclama bienaventurados a los pobres (Lucas 6:20). Compárese con Salmos 9:18 y 113:7, y con la justicia del Rey en Salmos 72:4 y 12.

Aplicación práctica. Quienes han sido alcanzados por la gracia inmerecida del Rey Jesús son llamados a reflejar esa misma compasión. La iglesia no puede ser indiferente al menesteroso, pues su Señor salvó vidas que nada merecían. Atender al débil, al huérfano y al oprimido no es activismo opcional, sino fruto del evangelio que reconoce nuestra propia pobreza ante Dios y celebra al Rey que se inclinó hacia nosotros.

Para reflexionar. Si el Rey de gloria se inclinó para salvar tu vida cuando eras menesteroso, ¿hacia quién te está llamando a inclinarte hoy?

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad