Significado. Apartarse del Dios vivo es perderse a sí mismo; quien se aleja de la Fuente de la vida solo encuentra ruina. La distancia de Dios no es neutralidad, sino muerte.

Contexto. El Salmo 73 abre el tercer libro del Salterio y se atribuye a Asaf, levita y director del culto en tiempos de David. El salmista, conmovido por la prosperidad de los impíos, había estado a punto de resbalar (v. 2); su fe se restaura cuando entra en el santuario y comprende el fin de los malvados (v. 17). El versículo 27 forma parte de la conclusión, donde Asaf contempla el destino opuesto de quienes se alejan de Dios frente al de quienes se acercan a Él, ofreciendo este testimonio a la comunidad del pacto que adora en Sión.

Explicación. «He aquí, los que se alejan de ti perecerán; tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.» El verbo «alejarse» (en hebreo, los que están «lejos» de Dios) describe no un simple descuido, sino una orientación deliberada del corazón. La imagen final, «que de ti se aparta», traduce un término asociado a la infidelidad conyugal: la apostasía es adulterio espiritual contra el Esposo del pacto. Desde una lectura reformada, este versículo revela que la vida no reside en la criatura sino en Dios mismo; fuera de Él solo hay disolución. La soberanía divina aparece aquí en su aspecto judicial: Dios no es espectador pasivo, sino que «destruirás» señala su acción justa contra la rebeldía. Y sin embargo, esta verdad solemne sirve de contraste para magnificar la gracia que sostiene al creyente, pues lo que distingue a Asaf de los que perecen no es su mérito, sino que Dios lo tomó de la mano (v. 23).

Referencias relacionadas. El versículo siguiente, «el acercarme a Dios es el bien» (v. 28), forma el contraste deliberado. Jeremías 17:13 advierte que «los que se apartan de mí serán escritos en el polvo». Hebreos 10:38-39 retoma el tema del que «retrocede» para perdición, frente al que cree para la preservación del alma. Y Juan 14:6 muestra que el acercarse a Dios solo es posible en Cristo, único camino al Padre.

Aplicación práctica. En una cultura que celebra la autonomía, este versículo nos recuerda que la independencia de Dios no libera, sino que aniquila. El creyente debe vigilar las desviaciones sutiles del corazón —la tibieza, la envidia ante el éxito ajeno, la confianza en lo terrenal— que son los primeros pasos del alejamiento. La perseverancia no descansa en nuestra fuerza, sino en el Dios que nos guarda; por ello acudimos diariamente a los medios de gracia: la Palabra, la oración y la comunión del pueblo de Dios.

Para reflexionar. ¿Qué áreas de mi vida revelan un sutil alejamiento del Señor, y cómo puedo hoy volver a acercarme a la única Fuente de vida verdadera?

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad