Significado. Dios mismo envió plagas de insectos y ranas contra Egipto; el versículo proclama que el Señor soberano combate por su pueblo y juzga a quienes oprimen a los suyos.

Contexto. El Salmo 78 es un «masquil» atribuido a Asaf, salmista y vidente del tiempo de David. Es un poema didáctico que repasa la historia de Israel para enseñar a las generaciones venideras a no olvidar las obras de Dios ni endurecer el corazón como sus padres. En los versículos 43-51 Asaf recuerda las plagas de Egipto; el versículo 45 menciona específicamente las moscas que devoraban y las ranas que asolaban la tierra, señales del juicio divino sobre Faraón.

Explicación. El texto dice que Dios «envió» (en hebreo, una acción deliberada y eficaz) enjambres de insectos y ranas. El verbo subraya que las plagas no fueron desastres naturales casuales, sino instrumentos en la mano del Dios soberano, quien gobierna aun las criaturas más pequeñas para ejecutar su propósito redentor. Desde una lectura reformada, vemos aquí la doctrina de la providencia: el Señor dispone de toda la creación para liberar a su pueblo del pacto. Las plagas humillaban a los falsos dioses de Egipto, exaltando al único Dios verdadero. Asaf presenta el juicio como acto de gracia hacia Israel, anticipando la salvación final.

Referencias relacionadas. El relato original está en Éxodo 8:1-24, donde aparecen las ranas y los enjambres de moscas. Salmos 105:30-31 retoma las mismas plagas con propósito de alabanza. Apocalipsis 16 muestra plagas escatológicas que culminan el juicio divino, y Romanos 9:17 cita a Faraón como ejemplo de la soberanía de Dios sobre vasos de ira.

Aplicación práctica. Recordar las obras pasadas de Dios fortalece la fe presente. Si el Señor doblegó al imperio más poderoso de su época mediante criaturas insignificantes, entonces ninguna potencia que se oponga a su iglesia puede prevalecer. El creyente halla consuelo: el mismo Dios que liberó a Israel nos ha redimido en Cristo, el Cordero pascual definitivo. Cultivemos la memoria agradecida, enseñando a nuestros hijos las maravillas del Señor para que no las olviden.

Para reflexionar. ¿Confío en que el Dios soberano, que usó hasta las moscas y las ranas para cumplir su voluntad, gobierna también las circunstancias pequeñas de mi vida para su gloria y mi bien?

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