Significado. El creyente que peregrina hacia Dios no se agota en el camino, sino que avanza «de poder en poder» hasta contemplar al Señor en Sion. La gracia no solo inicia la jornada, también la sostiene hasta el fin.

Contexto. El Salmo 84 es atribuido a los hijos de Coré, levitas encargados del servicio del templo. Es un cántico de peregrinación, expresado por alguien lejos del santuario que anhela los atrios del Señor. Los destinatarios originales eran israelitas que subían a Jerusalén para las fiestas solemnes, atravesando valles áridos para llegar a la casa de Dios. El versículo 7 corona la descripción de esos peregrinos bienaventurados cuya fuerza está en el Señor.

Explicación. La expresión «irán de poder en poder» (en hebreo, de fortaleza en fortaleza) describe un crecimiento progresivo y no una decadencia: contrario a toda lógica natural, el peregrino se fortalece a medida que se acerca a su destino. Aquí brilla la doctrina reformada de la perseverancia de los santos: quien Dios llama, sostiene hasta el fin. La fuerza no es mérito humano sino don soberano, como afirma el versículo 5: bienaventurado el hombre cuyo vigor está en Ti. El verbo «verá a Dios en Sion» apunta a la meta escatológica: la comunión consumada con el Señor. Leído cristológicamente, ese ascenso anticipa al pueblo del nuevo pacto que, unido a Cristo, sube hacia la Jerusalén celestial.

Referencias relacionadas. Isaías 40:31 promete que quienes esperan en Jehová renovarán sus fuerzas. Filipenses 1:6 declara que Dios perfeccionará la buena obra que comenzó. 2 Corintios 3:18 habla de ser transformados de gloria en gloria. Hebreos 12:22 describe la llegada al monte de Sion celestial, y Juan 6:37 garantiza que ninguno de los que el Padre da al Hijo será desechado.

Aplicación práctica. El camino cristiano cruza «valles de lágrimas» (v. 6), pero el cansancio no tiene la última palabra. Cuando la fe parece flaquear, recordemos que nuestra fortaleza no depende de nuestras reservas, sino de Aquel que nos sostiene. Cada medio de gracia —la Palabra, la oración, la comunión de los santos, la mesa del Señor— es una estación donde el peregrino recibe nuevo vigor. Avanza confiado, no porque seas fuerte, sino porque tu Dios es fiel.

Para reflexionar. ¿Buscas tu fortaleza en tus propios recursos o en el Dios que prometió sostenerte «de poder en poder» hasta verle cara a cara?

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad