Significado. El pueblo de Dios suplica que la obra soberana del Señor se haga visible en su historia, para que la gloria divina sea heredada por las generaciones venideras.

Contexto. El Salmo 90 lleva por título «Oración de Moisés, varón de Dios», siendo el más antiguo del Salterio. Brota del peregrinaje por el desierto, donde una generación entera pereció bajo el juicio divino. Frente a la brevedad de la vida humana y la eternidad del Creador, Moisés conduce al pueblo del pacto a clamar por misericordia. El versículo 16 forma parte de la petición final (vv. 13-17), donde el lamento se transforma en súplica esperanzada.

Explicación. El término «obra» (en hebreo, «poʿal») designa los actos redentores y providenciales de Dios, no las obras del hombre; toda la iniciativa reside en la soberanía divina. Moisés pide que esa obra «aparezca» o se manifieste visiblemente sobre los siervos del Señor. La «gloria» (hebreo, «hadar», esplendor) que ha de descender «sobre los hijos» revela una visión pactual: la gracia no termina en una generación, sino que se transmite como herencia (Génesis 17:7). Desde una lectura reformada, esta gloria halla su plenitud en Cristo, en quien se contempla la obra consumada de Dios (2 Corintios 4:6); lo que Moisés anhelaba en sombra, nosotros lo poseemos en sustancia.

Referencias relacionadas. Habacuc 3:2 («aviva tu obra en medio de los tiempos»); Deuteronomio 3:24, donde Moisés celebra los hechos poderosos de Dios; Salmos 78:4-7, sobre narrar las obras divinas a la posteridad; e Isaías 60:1-2, donde la gloria del Señor resplandece sobre su pueblo.

Aplicación práctica. La oración del creyente no debe centrarse en la exhibición de logros propios, sino en que Dios manifieste su obra soberana entre los suyos. Como padres, maestros y miembros de la iglesia, hemos de orar para que las generaciones siguientes contemplen el esplendor de la gracia. Confiamos en que, así como el Señor obró ayer, sigue obrando hoy según el buen propósito de su voluntad (Filipenses 2:13).

Para reflexionar. ¿Anhelas más que tus hijos y tu comunidad vean la gloria de Dios, o que reconozcan tus propios esfuerzos?

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