• Hebreos 13:8

    ¡Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos!

  • Hebreos 13:9

    No sean desviados por diversas y extrañas doctrinas; porque bueno es que el corazón haya sido afirmado en la gracia; no en comidas que nunca aprovecharon a los que se dedican a ellas.

  • Hebreos 13:10

    Tenemos un altar del cual los que sirven en el tabernáculo no tienen derecho a comer.

  • Hebreos 13:11

    Porque los cuerpos de aquellos animales, cuya sangre es introducida por el sumo sacerdote en el lugar santísimo como sacrificio por el pecado, son quemados fuera del campamento.

  • Hebreos 13:12

    Por lo tanto, también Jesús padeció fuera de la puerta de la ciudad para santificar al pueblo por medio de su propia sangre.

  • Hebreos 13:13

    Salgamos pues a él, fuera del campamento, llevando su afrenta.

  • Hebreos 13:14

    Porque aquí no tenemos una ciudad permanente sino que buscamos la que ha de venir.

  • Hebreos 13:15

    Así que, por medio de él, ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza; es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.

  • Hebreos 13:16

    No se olviden de hacer el bien y de compartir lo que tienen porque tales sacrificios agradan a Dios.

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