• Hechos 2:24

    A él, Dios le resucitó, habiendo desatado los dolores de la muerte; puesto que era imposible que él quedara detenido bajo su dominio.

  • Hechos 2:25

    Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí, porque está a mi derecha, para que yo no sea sacudido.

  • Hechos 2:26

    Por tanto, se alegró mi corazón, y se gozó mi lengua; y aun mi cuerpo descansará en esperanza.

  • Hechos 2:27

    Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

  • Hechos 2:28

    Me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de alegría con tu presencia.

  • Hechos 2:29

    »Hermanos, les puedo decir confiadamente que nuestro padre David murió y fue sepultado, y su sepulcro está entre nosotros hasta el día de hoy.

  • Hechos 2:30

    Siendo, pues, profeta y sabiendo que Dios le había jurado con juramento que se sentaría sobre su trono uno de su descendencia,

  • Hechos 2:31

    y viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo: que no fue abandonado en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción.

  • Hechos 2:32

    ¡A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos!

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