• Marco 8:22

    Jesús fue a Betsaida, y le trajeron un ciego y le rogaban que lo tocara.

  • Marco 8:23

    Entonces, tomando al ciego de la mano, lo sacó fuera de la aldea. Después de mojarle los ojos con saliva e imponerle las manos le preguntó: — ¿Ves algo?

  • Marco 8:24

    Al mirar, él decía: — Veo a los hombres, pero los veo como árboles que andan.

  • Marco 8:25

    Luego puso otra vez las manos sobre sus ojos, y el ciego miró intensamente. Y fue restaurada su vista, y veía todo de lejos y claramente.

  • Marco 8:26

    Entonces Jesús lo envió a su casa, diciéndole: — No entres en la aldea.

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