• Mateo 27:3

    Entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

  • Mateo 27:4

    diciendo: — Yo he pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: — ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Es asunto tuyo!

  • Mateo 27:5

    Entonces él, arrojando las piezas de plata dentro del santuario, se apartó, se fue y se ahorcó.

  • Mateo 27:6

    Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: — No es lícito ponerlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.

  • Mateo 27:7

    Y habiendo tomado acuerdo, compraron con ellas el campo del Alfarero, para sepultura de los extranjeros.

  • Mateo 27:8

    Por eso aquel campo se llama Campo de Sangre hasta el día de hoy.

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