Pero volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar del cual te dijo Jehová: No comas pan, ni bebas agua; tu cadáver no llegará al sepulcro de tus padres.

Tu cadáver no llegará al sepulcro de tus padres. He aquí un ejemplo de su posesión del espíritu profético, en el sentido de que, dirigiéndose en el nombre del Señor al varón de Dios a quien trajo de vuelta, predijo el destino que seguiría como castigo por su desobediencia.

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