Y los postes pasaron de ciudad en ciudad por el país de Efraín y Manasés hasta Zabulón; pero se burlaron de ellos y se mofaron.

Los puestos pasaban de ciudad en ciudad. No es de extrañar que, después de una interrupción tan prolongada de la fiesta sagrada, este intento de revivirla haya suscitado, en algunos sectores, burlas y oposición; y, en consecuencia, entre las tribus de Efraín, Manasés y Zabulón, los mensajeros de Ezequías se encontraron con insultos y malos tratos abiertos (cf. Mateo 22:1 ).

Numerosos, sin embargo, en estos mismos distritos, así como en todo el reino de las diez tribus en general, cumplieron con la invitación; mientras que en el reino de Judá había un sentimiento unánime de gran expectativa y piadoso deleite. La concurrencia que acudió a Jerusalén en la ocasión fue muy grande, y la ocasión terminó después de ser considerada como una de las Pascuas más grandes que jamás se hayan celebrado.

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