Ahora bien, si estáis preparados para que a la hora que oigáis el sonido de la corneta, de la flauta, del arpa, del saco, del salterio, del dulcémele y de toda clase de música, os postréis y adoréis la imagen que he hecho; bien; mas si no adorareis, seréis echados en la misma hora en medio de un horno de fuego ardiendo; ¿Y quién es ese Dios que os librará de mis manos?

¿Quién es ese Dios que os librará de mis manos?, así la burla de Senaquerib; y la pregunta de Faraón, "¿Quién es el Señor, para que yo obedezca Su voz?".

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