Y no saldréis de la puerta del tabernáculo de reunión en siete días, hasta que sean cumplidos los días de vuestra consagración; porque siete días os consagrará.

No podréis... Después de todos estos preliminares, aún debían pasar una semana de prueba en el atrio del tabernáculo antes de obtener permiso para entrar en el interior del edificio sagrado. Durante todo ese período se observaban los mismos ritos de sacrificio que el primer día, y se les advertía expresamente que la menor infracción de cualquiera de las prácticas señaladas les llevaría a la pérdida segura de sus vidas.

El caso del sumo sacerdote difería del de los sacerdotes comunes, que nunca fueron consagrados de nuevo después de la consagración original de sus padres, los hijos inmediatos de Aarón. La razón de esta diferencia era que el pontificado descendía según las pretensiones personales, pero el sacerdocio era por derecho hereditario" (Outram On Sac. Dis.,' 1:, cap. 5:, Traducción de Allen).

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