Y se levantaron muy de mañana, y subieron a la cumbre del monte, diciendo: He aquí estamos aquí, y subiremos al lugar que Jehová ha dicho, porque hemos pecado.

Se levantaron de madrugada. A pesar de las noticias que Moisés comunicó, y que difundieron un sentimiento general de melancolía y dolor en todo el campamento, la impresión fue de muy breve duración. Se precipitaron de un extremo a otro de temeridad y perversidad, y la obstinación de su espíritu rebelde se puso de manifiesto en sus activos preparativos para ascender a la colina, a pesar de la advertencia divina que habían recibido de no emprender esa tarea.

Porque hemos pecado, es decir, conscientes de nuestro pecado, ahora nos arrepentimos de él, y estamos ansiosos de hacer lo que Caleb y Josué nos exhortaron; o, como algunos lo traducen, aunque hemos pecado, confiamos en que Dios nos dará la tierra prometida.

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