Por el bien de mis hermanos y compañeros, ahora diré: La paz sea contigo.

Por el bien de mis hermanos y compañeros, ahora diré: La paz sea contigo. Por el bien de todo el pueblo del pacto que forma una hermandad, y cuyo bienestar está envuelto en el de Jerusalén, le desearé la paz. Como el corazón es al cuerpo, así era Jerusalén, el santuario, y el centro de la justicia, a la nación.

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