Aquello que ha sido nombrado ya, los hombres han investigado en el pasado su naturaleza, y se sabe que es hombre, es decir, el hombre es vanidad, toda su grandeza cacareada no es nada; tampoco puede contender con Aquel que es más poderoso que él, siendo Dios el soberano absoluto del universo, a quien nadie puede resistir.

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