Y Moisés dijo a Jehová: Mira, tú me dices: Haz subir a este pueblo; y no me has dicho a quién enviarás conmigo. Habiendo dado el pueblo evidencias tan inconfundibles de un cambio real de corazón, Moisés pensó que era el momento oportuno para interceder una vez más y, si era posible, para que la misericordia del Señor se volviera hacia su pueblo, como antaño. Sin embargo, dijiste: Te conozco por tu nombre, y también has hallado gracia delante de mis ojos. Sobre esta promesa basa Moisés su seguridad al hacer su súplica, así como los cristianos nos presentamos ante Él con toda valentía, confiando en la gracia que nos pertenece en Cristo Jesús.

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