Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; Le haré ayuda idónea para él. Un decreto divino introdujo la creación del hombre, una declaración divina precede a la de la mujer. Es una verdad fundamental: no es bueno que un hombre esté solo, sin compañía. La vida del anacoreta, del ermitaño, del monje, de la monja, no está de acuerdo con el principio que rige el mundo.

La persona adulta normal debe buscar la compañía del matrimonio, ya que el Señor declaró que Él haría para el hombre una ayuda, o ayudante, que correspondería a él mismo, sería una contraparte de sí mismo. En una explicación más detallada, se afirma:

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