Porque así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y acerca de las casas de los reyes de Judá, los varios edificios que componen el palacio real, que son derribados por los montes y por la espada, literalmente: "contra las murallas y contra la espada", porque los edificios de Jerusalén fueron destruidos para obtener una cantidad suficiente de piedras para fortalecer los muros contra el avance del ejército de los invasores;

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