Y los trescientos tocaron las trompetas, y Jehová puso la espada de cada uno entre el ejército de los enemigos, contra su compañero en todo el ejército, como resultado de su pánico decapitado ; y el ejército huyó a Betshitta en Zererath, hacia Zererah, y hasta el límite de Abel-meholah, hasta Tabbath, en tres columnas diferentes dispersas hacia el sureste, todo en un intento de llegar a los vados del Jordán.

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