Pero yo soy pobre y necesitado, en la miseria a causa de la carga de la culpa humana que descansa sobre Él; sin embargo, el Señor, el Todopoderoso, piensa en Mí, cuidando de Él en Su angustia; Tú eres mi ayuda y mi libertador; ¡No te demores, Dios mío! Con la fe en Jesucristo y Su salvación para toda la humanidad en nuestro corazón, podemos encontrar consuelo en todos los problemas de esta vida terrenal y hacer frente victoriosamente a todos nuestros enemigos.

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