Maldiciones sobre los malhechores

Deuteronomio 27:1

El monte Gerizim y el monte Ebal eran dos masas de roca caliza, que alcanzaban los 2700 y 2000 pies sobre el nivel del mar. Entre ellos se extendía un hermoso valle de unos 300 metros de ancho. Al pie y en las laderas más bajas de Gerizim estaban los descendientes de Raquel y Lea; sobre los de Ebal, los descendientes de Zilpa y Bilha, junto con Zabulón y con Rubén, quienes habían perdido los derechos del primogénito. Los sacerdotes y los levitas, agrupados junto al Arca en el valle, pronunciaron tanto las bendiciones como las solemnes denuncias de la Ley, y cada elemento provocó el "Amén" en respuesta.

¡Note la sensibilidad del Espíritu divino! Hacer que un ciego se desvíe de su camino y torcer el juicio de los huérfanos se consideraba tan reprensible como cometer esas terribles infracciones de la ley de la pureza. Nada en la vida es insignificante o trivial cuando se pesa en la balanza de la justicia eterna. Solo podemos regocijarnos cuando nos damos cuenta de que somos aceptados en el Amado, y que Él ha estado por nosotros, Romanos 3:20 ; Romanos 5:1 ; Romanos 5:9 .

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