La visión final fue la ejecución del juicio. En esto no había símbolo, ni señal. Escuchamos el manifiesto de Jehová mismo. Es una de las visiones más impresionantes de toda la Biblia.

El mensaje procedió en dos fases. Primero, anuncio de juicio, irrevocable e irresistible; segundo, anuncio del procedimiento como razonable y discriminatorio. Se ve a Jehová de pie junto al altar, declarando que el golpe de destrucción es inevitable, y que todos los intentos de escapar son inútiles, porque ha procedido a actuar. Si bien el juicio debe ser razonable y discriminatorio, las afirmaciones en las que Israel había confiado no eran nada.

Se convirtieron en hijos de etíopes. Los filisteos y los sirios también habían sido guiados por Dios. Los ojos de Jehová estaban puestos en el reino pecaminoso. El proceso de tamizado debe seguir adelante, pero ningún grano de trigo debe perecer. La frase "en ese día" indica el mensaje final de la restauración y todo lo que debe precederlo.

Ahora se declara que la razón del juicio divino no es la venganza, sino la única forma en que es posible marcar el comienzo del orden restaurado en el que está puesto el corazón de Dios. El proceso de restauración se describe como triple. Primero, preliminar: "Levantaré ... para que posean"; segundo: progresivo, "traeré de nuevo el cautiverio ... edificarán las ciudades desoladas ... plantarán viñas ... harán huertos"; finalmente, permanente: "Los plantaré ... nunca más serán arrancados".

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad