La esencia de este salmo es la doble revelación de Jehová. Se revela en la naturaleza y en la ley. Sin embargo, en la naturaleza, Jehová se revela como Dios y no por esas cualidades especiales sugeridas por el gran nombre Jehová. Además, es en la ley que Dios se revela como Jehová y no por los hechos de Su poder obrador de maravillas. Esta diferenciación se justifica por los nombres utilizados. En los primeros seis versículos, que tratan de la revelación de la naturaleza, el nombre "Dios" aparece una vez y "Jehová" en absoluto. En los últimos ocho versículos, que hablan de la revelación de la ley, el nombre "Jehová" aparece siete veces y Dios en absoluto.

Es un Gobernante Soberano quien se revela y se le menciona por su nombre ocho veces en total. La naturaleza le habla a la naturaleza. El día tiene su mensaje para sí mismo y la noche para sí misma. Sin articulación, el mensaje se transmite constantemente en el circuito del sol. Al hombre, más alto que toda la Naturaleza (ver Sal 8: 1-9), se le da un mensaje articulado. Se dice una palabra. Es la gran ley de Jehová, "perfecta", "segura", "recta", "pura", "limpia", "verdadera", "justa".

"Marque bien la descripción séptuple y cuán perfectamente se satisfacen todas las necesidades del hombre. Grande y maravilloso, Dios es conocido en la Naturaleza por la Naturaleza a través del discurso de un gran silencio, y se revela al hombre en mensajes que responden a todas sus preguntas y gobiernan todos sus caminos.

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