Y los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David el rey de la tierra? ¿No se cantaban unos a otros de él en danzas, diciendo: Saúl ha matado a sus miles, y David a sus diez miles?

Ver. 11. Y los siervos de Aquis. ] Quien de alguna manera había descubierto y aprehendido a David, y luego su espada, obtenida mediante una mentira, no podía dejar de ser perjudicial para él. Fue una gran misericordia que los filisteos no lo hubieran matado con él; como a Pedro, que los rudos soldados no lo habían hecho pedazos cuando le cortó la oreja a Malco; pero David oró mucho cuando estaba en sus manos, Sal 34: 6 y así escapó.

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