Y así dijo Simei cuando maldijo: Sal, sal, hombre sanguinario y hombre de Belial:

Ver. 7. Sal, sal, etc. ] Prima semper irarum tela maledicta tía: et quod non possumus imbecilli, optamus irati. a Calvino b menciona a un hereje insolente que, aunque le había dado un lenguaje tan justo como era posible, nunca se atrevería a hablar mejor con el hombre más digno que si hubiera tenido que lidiar con un perro.

Tú, maldito hombre, y tú, hombre de Belial. ] Facundia avion canina. ¡Con qué ansia ladra este perro muerto, no más que si hubiera traído cada palabra hasta el infierno! Tal rabiosus canis era Porphyrie, Genebrard, Scioppius, etc.

un Salustio.

b Epist. ad Farell.

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