Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y Josué la dio en heredad a Israel conforme a sus divisiones por sus tribus. Y la tierra descansó de la guerra.

Ver. 23. Y la tierra descansó. ] La paz es hija de la guerra; una hermosa y feliz hija de una madre fea y terrible, como decían los romanos de Pompeyo el Grande, εχθορον πατρος φιλτατον τεκνον.

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