No te acostarás con bestia para contaminarse con ella, ni mujer alguna se pondrá delante de bestia para acostarse con ella: es confusión.

Ver. 23. No te acostarás con ninguna bestia. ] ¡Miren qué asqueroso sumidero de la naturaleza del hombre pecador! ¿Quién iba a pensar que semejante maldad superando - por lo que un llamadas Aristóteles bestialidad - jamás deben entrar en el corazón del hombre? Pero "allí, como en el mar, está ese Leviatán", el diablo, y hay "reptiles", concupiscencias abominables y horribles, "innumerables". B

a υπερβαλλουσα τις κακια η θηριστης.

b 2. Mag. Mor., Cap. 5.

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