Tienen oídos, pero no oyen; ni hay [nada] aliento en sus bocas.

Ver. 17. Ni hay aliento en sus bocas ] Si pronuncian oráculos, es el diablo en ellos y por ellos. En cuanto a las estatuas de Dédalo que se dice que se movieron, hablaron y huyeron si no estaban atadas a un lugar, etc., es una ficción, o bien puede atribuirse a causas externas y artificiales, como azogue, &C. (Aristot .; Diod .; Sic .; Platón).

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