16-24 El apóstol encomienda a los hermanos enviados a recoger su caridad, para que se sepa quiénes son y con qué seguridad se puede confiar en ellos. Es deber de todos los cristianos actuar con prudencia; impedir, en la medida de lo posible, toda sospecha injusta. Es necesario, en primer lugar, actuar con rectitud a los ojos de Dios, pero también hay que atender a las cosas honestas a los ojos de los hombres. Un carácter claro, así como una conciencia pura, son requisitos para la utilidad. Ellos dieron gloria a Cristo como instrumentos, y obtuvieron el honor de Cristo de ser considerados fieles, y empleados en su servicio. La buena opinión que otros tienen de nosotros, debe ser un argumento para que hagamos el bien.

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