4-10 Salomón parece advertir a los hombres que no busquen reparación de una manera apresurada, ni cedan ante el orgullo y la venganza. No, con pasión, abandone su puesto de deber; espera un momento y descubrirás que ceder apacigua las grandes ofensas. Los hombres no son preferidos según su mérito. Y, a menudo, los que están más dispuestos a ofrecer ayuda son los menos conscientes de las dificultades o las consecuencias. La misma observación se aplica a la iglesia, o al cuerpo de Cristo, de que todos los miembros deben tener el mismo cuidado unos por otros.

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