1-9 El efecto del buen ejemplo, la buena enseñanza y la adoración de Dios en una familia, generalmente aparecerá en la piedad, fidelidad, prudencia y afecto de los sirvientes. Vivir en tales familias, o tener tales sirvientes, ambas son bendiciones de Dios que deben ser altamente valoradas y agradecidas. Pero ninguna preocupación en la vida es de mayor importancia para nosotros mismos, para los demás o para la iglesia de Dios que el matrimonio. Por lo tanto, siempre debe llevarse a cabo con mucho cuidado y prudencia, especialmente con referencia a la voluntad de Dios, y con oración por su dirección y bendición. Donde los buenos padres no son consultados y considerados, no se puede esperar la bendición de Dios. Los padres, al deshacerse de sus hijos, deben consultar cuidadosamente el bienestar de sus almas y su avance en el camino al cielo. Observe la acusación que Abraham le dio a un buen sirviente, uno cuya conducta, fidelidad y afecto, a él y a su familia, él había conocido por mucho tiempo. Observe también que Abraham recuerda que Dios lo había sacado maravillosamente de la tierra de su nacimiento, por el llamado de su gracia; y por lo tanto no duda pero prosperará su cuidado, no para traer a su hijo allí otra vez. Dios hará que eso termine en nuestro consuelo, en el cual apuntamos sinceramente a su gloria.

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