El rey preguntó: Esta es una confirmación más de las nobles dotes del rey y de su gran cuidado con quienes eligió para ocupar cargos de confianza, es decir, personas excelentemente calificadas para servirlo en los grandes asuntos del reino. Y así Dios derramó desprecio sobre el orgullo de los caldeos y honró la humildad de su pueblo.

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