Ver. 54. Socorrió a su siervo Israel, acordándose de su misericordia; 55. Como habló a nuestros padres, Abraham, y a su descendencia para siempre.

BRILLO. Después de una mención general de la misericordia y santidad divinas, la Virgen cambia el tema a la extraña y maravillosa dispensación de la nueva encarnación, diciendo: Ha socorrido a su siervo Israel, etc. como un médico que alivia a los enfermos, haciéndose visible entre los hombres, para hacer de Israel (es decir, el que ve a Dios) Su siervo.

TEÓFILO; es decir, obedientes y humildes; porque el que desdeña hacerse humilde, no puede salvarse.

ALBAHACA; Porque por Israel no se refiere al Israel según la carne, a quien su propio título ennoblecía, sino al Israel espiritual, que retuvo el nombre de la fe, esforzando sus ojos para ver a Dios por la fe.

TEOFILO. También podría aplicarse a Israel según la carne, ya que de ese cuerpo creyeron multitudes. Pero esto lo hizo acordándose de su misericordia, porque ha cumplido lo que prometió a Abraham, diciendo: Porque en tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra. Entonces la madre de Dios recordó esta promesa, diciendo: Como habló a nuestro padre Abraham; porque fue dicho a Abraham: Estableceré mi pacto, que seré tu Dios, y el Dios de tu descendencia después de ti.

TEÓFILO; Pero por simiente no se refiere tanto a los que son engendrados en la carne, como a los que han seguido las huellas de la fe de Abraham, a quienes se les prometió la venida del Salvador para siempre.

BRILLO. Porque esta promesa de herencia no será limitada por ningún límite, sino que hasta el mismo fin de los tiempos nunca faltarán creyentes, la gloria de cuya felicidad será eterna.

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