El principio de las palabras de su boca es necedad . Las palabras apuntan, con una visión profunda de la naturaleza humana, al progreso de mal en peor en quien tiene el don de la palabra sin discreción. Comienza con lo que es simplemente una locura, imprudente pero inofensiva, pero " vires acquirit eundo ", es arrastrado por las crecientes inundaciones de su propia fluidez declamatoria, y termina en lo que es una "locura traviesa".

Se compromete a afirmaciones y conclusiones de las que, en sus momentos más tranquilos, se habría retraído. Como se ha dicho de tal orador o predicador, sin plan ni previsión, "sale sin saber a dónde va".

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