4. El que habla en otra lengua, se edifica a sí mismo. En lugar de lo que había dicho antes, que él habla a Dios, dice ahora, se habla a sí mismo, pero lo que sea que se haga en la Iglesia, debe ser para el beneficio común. ¡Lejos, entonces, con esa ambición mal dirigida, que da ocasión para la ventaja de que la gente generalmente se ve obstaculizada! Además, Paul habla a modo de concesión: porque cuando la ambición hace uso de tales vauntings vacíos, (811) internamente no hay deseo de hacer el bien; pero Pablo, en efecto, aleja de la sociedad común de creyentes a aquellos hombres de simple espectáculo, que solo se miran a sí mismos.

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