32 Seguiré el camino de tus mandamientos. El significado del profeta es que, cuando Dios lo inspire con amor por su amor, estará vigoroso y listo, incluso firme, para no desmayarse en medio de su curso. Sus palabras contienen una admisión implícita de la incapacidad supina de los hombres para avanzar en el bienestar hasta que Dios agrande sus corazones. Tan pronto como Dios expande sus corazones, están preparados no solo para caminar, sino también para correr en el camino de sus mandamientos. Nos recuerda que la observancia adecuada de la ley no consiste simplemente en obras externas, sino que exige obediencia voluntaria, de modo que el corazón debe, en cierta medida y de alguna manera, ensancharse. No es que tenga el poder de autodeterminación para hacer esto, pero cuando una vez que su dureza y obstinación están moderadas, se mueve libremente sin ser contraído por su propia estrechez. Finalmente, este pasaje nos dice que cuando Dios haya agrandado nuestros corazones una vez, no habrá falta de poder, porque, junto con el afecto apropiado, proporcionará la habilidad para que nuestros pies estén listos para correr.

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