Pero Zion dijo: En la palabra "Zion", vea la nota en Isaías 1:8. El lenguaje aquí es el de queja, y expresa el profundo sentimiento del pueblo de Dios en medio de muchas calamidades, aflicciones y pruebas. Puede ser aplicable a los judíos exiliados en Babilonia durante su largo cautiverio, como si Dios los hubiera abandonado; o para aquellos que esperaban la venida del Mesías, y que suspiraban por la interposición divina debajo de él para restaurar la belleza de Sión y extender su reino; o en general, a la iglesia cuando la maldad triunfa en una comunidad, y cuando Dios parece haber abandonado a Sión y haber olvidado sus intereses. El lenguaje aquí fue sugerido, sin duda, por una vista de las desolaciones de Jerusalén y Judea, y del largo y doloroso cautiverio en Babilonia; pero es general, y es aplicable al pueblo de Dios, en todo momento de opresión y angustia similares. El objetivo del profeta es proporcionar la seguridad de que, cualesquiera que sean las pruebas y los sufrimientos de su pueblo, Dios no los había olvidado, y él no podía ni los abandonaría. Para este propósito, hace uso de los dos argumentos más llamativos y contundentes Isaías 49:15, para mostrar de la manera más contundente posible que los intereses de su pueblo estaban a salvo.

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