Y estableceré mi pacto para que no sea alterado ni revocado; no solo contigo, entonces moriría contigo; pero con tu simiente después de ti, especialmente tu simiente espiritual. Es eterna en el sentido evangélico de la misma, desde la eternidad en sus consejos y hasta la eternidad en sus consecuencias. Este es un pacto de preciosas y grandísimas promesas. Aquí hay dos que de hecho son suficientes: uno es, que Dios sería un Dios para él y para su simiente.Todos los privilegios de la alianza, todas sus alegrías y todas sus esperanzas, se resumen en esto. Un hombre no necesita más deseo que éste para ser feliz. Lo que Dios es él mismo, lo será para su pueblo: sabiduría para guiarlos y aconsejarlos, poder para protegerlos y apoyarlos, bondad para suplirlos y consolarlos; lo que los fieles adoradores pueden esperar del Dios al que sirven, los creyentes lo encontrarán en Dios como suyo. Esto es suficiente, pero no todo: el otro es,

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