Entonces respondió Bildad el suhitaBildad, irritado hasta el último grado de que Job haya tratado sus consejos con tanto desprecio, ya no es capaz de mantener sus pasiones dentro de los límites de la decencia, procede al abuso franco; y, al encontrar que Job le presta poca atención a sus argumentos, trata de aterrorizarlo para que obedezca. Con ese fin, dibuja un cuadro aún más terrible del final final de un hombre malvado que cualquier otro anterior; agregando todas las circunstancias de las calamidades de Job, para que pudiera percibir claramente el parecido; y, al mismo tiempo, insinuando que aún podía esperar mucho peor, a menos que lo impidiera con un rápido cambio de comportamiento. Que fue la más alta arrogancia en él suponer que él era lo suficientemente importante como para ser la causa de alterar las reglas generales de la providencia, y que era mucho más conveniente para el bien de todos, que él, con su ejemplo, debería disuadir a otros de seguir el mismo camino de maldad y necedad. Brezo.

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