El que camina en su rectitud Cuya conversación es sinceramente piadosa y justa; Teme al Señor. Tiene el debido respeto y reverencia por el Señor, de donde brota toda verdadera piedad y virtud; pero al que es perverso en sus caminos No le importa lo que hace, de modo que sólo puede satisfacer sus propias concupiscencias y pasiones; lo desprecia Claramente declara que no le teme, sino que vive en un desprecio profano de él, y de sus mandamientos y amenazas, que es la fuente misma de toda maldad.

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