Él ha colmado a los hambrientos, etc. — Tanto los pobres como los ricos están aquí bellamente representados como esperando a la puerta de Dios en la condición de mendigos; los ricos, en espera de recibir el honor de dar a luz al Mesías; los pobres, a la espera, no de esa bendición, sino de los pequeños favores que convenían a su condición.

Mientras esperan así, Dios, mediante el ejercicio de su soberanía, concede el favor tan codiciado por los ricos, a una familia pobre, para su inefable satisfacción; y despide a los ricos, decepcionados y descontentos; pues tal es la fuerza de la palabra original εξαπεστειλε.

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