He aquí, nos hemos desamparado. - La pregunta traicionó los pensamientos que habían estado operando en la mente de los discípulos, y de los cuales, como era su costumbre, San Pedro se hizo portavoz. Habían cumplido con las órdenes de su Maestro. ¿Qué iban a tener como recompensa especial a la que tenían derecho? Es obvio que al pedir esa recompensa demostraron que habían cumplido solo con la letra, no con el espíritu, del mandato.

No se habían negado a sí mismos en el verdadero sentido de la palabra, aunque habían abandonado el llamamiento terrenal y las comodidades de su hogar; y estaban insistiendo en lo que habían hecho, como si les diera derecho a una compensación.

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