(5) [de lo cual] también el Espíritu Santo nos es testigo; porque después de lo que había dicho antes:

(5) Aunque permanezcan en nosotros reliquias del pecado, sin embargo, la obra de nuestra santificación, que ha de ser perfeccionada, depende del mismo sacrificio que nunca se repetirá: y que el apóstol prueba refiriéndose nuevamente al testimonio de Jeremías, así : El pecado es quitado por el nuevo pacto, ya que el Señor dice que sucederá, que según su forma, no se acordará más de nuestros pecados: Por tanto, no necesitamos ahora ningún sacrificio de purificación para quitar lo que es. ya quitado, pero más bien debemos esforzarnos, para que ahora por la fe podamos ser partícipes de ese sacrificio.

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