Cuando un hombre (f) agarre a su hermano de la casa de su padre, [diciendo]: Tú tienes ropa, sé tú nuestro gobernante, y [que] esta ruina [esté] bajo tu mano:

(f) Demuestra que esta plaga será tan horrible que, contrariamente a la manera común de los hombres, que por naturaleza son ambiciosos, nadie podrá o estará dispuesto a ser su gobernador.

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